Al hablar de objeto como equivalente teórico de un fenómeno, estamos
intentando asumir una posición constructivista –construcción como
contrapuesta a reproducción del dato- según la cual el problema es una forma
de expresión de lo social, a la cual no se accede directamente, sino a través de
mediaciones que tratan, desde distintas perspectivas, de reconstruir las
relaciones entre las expresiones de lo real y sus significaciones.
Una perspectiva constructivista con relación al objeto –contrapuesto a
posiciones empiristas- considera que el objeto sólo puede ser reconstruido
mediante un complejo de relaciones conceptuales respecto a fenómenos
sociales, de modo que el fenómeno inmediato no se construye en objeto,
porque “el fenómeno inmediato no presenta problemas”; tal fenómeno sólo se entorna objeto cuando es problematizado por los objetos que se proponen
comprenderlo, redefinirlo o modificarlo, siempre según una perspectiva.
El trabajo social es una profesión basada en la práctica y una disciplina académica que promueve el cambio y el desarrollo social, la cohesión social, y el fortalecimiento y la liberación de las personas. Los principios de la justicia social, los derechos humanos, la responsabilidad colectiva y el respeto a la diversidad son fundamentales para el trabajo social. Respaldada por las teorías del trabajo social, las ciencias sociales, las humanidades y los conocimientos indígenas, el trabajo social involucra a las personas y las estructuras para hacer frente a desafíos de la vida y aumentar el bienestar.
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